La soledad es una gran compañera, pero cuando es elegida, no impuesta...
A ella, quien muchas veces, más de las que quisiéramos, nos acompaña noche y día.
SOLEDAD
Mi amiga, compañera no elegida,
Siempre conmigo, atenta.
Amiga incondicional en mi vida,
Me inundas sin apenas darme cuenta.
Eres amiga, amante, madre.
Festejas con tu risa mi camino,
Me miras con sorna, con desaire.
Ahora ya te necesito, ¡qué desatino!
Soledad amarga y triste
Te encuentro sin buscarte.
Conmigo desde que me viste,
Haces de tu arma un arte.
Soledad quiero, mas no elegida,
Quiero ser yo quien te elija.
No me mires, no digas nada…
No me adoptes, no quiero ser tu hija.