Vicente
Lo vi como otros días
arrinconado en el umbral,
con zapatos sin cordones
bailando los pies al andar.
Sus boina a veces escondía el pelo
enredado sin peinar...
y sus ojos lacrimosos
hablaban mucho al mirar.
Su mano sostenía
un trozo de pan de ayer,
eran sobras que pedía
restos para comer.
Así día tras día...
recorría los umbrales
en esas mañanas frías
y en noches invernales.
Un día hable con él,
le di algún alimento
y también para beber.
Vicente era su nombre
me agradeció con su mirada
y balbuceó unas palabras
que penetraron en mi alma.
Al otro día lo busqué
pero el umbral vacío estaba
volví tantas veces pude...
pero no lo encontraba.
Hoy alguien me comentó
que habían hallado su cuerpo
sin vida en un umbral
y entre sus manos ....un pan.
Bea - OAsis

