
IRME CONTIGO
Ya casi no puedo abrir los ojos al despertarme,
porque te sueño cada noche, día tras día,
el tiempo va pasando y siento,
que muy pronto estaré contigo, vida mía.
En mi soledad me refugio y ya no puedo seguir,
me faltan las fuerzas y la ilusión,
y por mucho que razono no consigo
centrar mi vida sin tu pasión.
Nos conocimos de jóvenes,
…quince años tu tenías, bella ... y radiante
como un diamante pegado en el cristal;
todavía recuerdo tu mirada llena de vida,
que me hacía el mas feliz mortal.
Te fuiste, quedándome solo
y todavía, en nuestra alcoba, adoro tu sombra,
porque cuando entreabro mis pequeños y llorosos ojos
frente a mi resplandeces, como una diosa.
No he podido olvidarte… me falta tu aliento,
tus cuidados, tu cariño, tu dialogar;
éramos dos seres en uno que con el tiempo,
aprendió a quererse y respetar.
Llevo tu voz quieta en mi memoria,
y aunque a mis casi ochenta años se vaya debilitando con los años,
no dejo de recordar, aquel “te amo” o “te quiero"
y todavía en mi piel cansada, revive en mi la pasión de antaño.
Y como si el llanto fuera una simiente,
que empieza a sucumbir en la importalidad de la tristeza;
quiero olvidar este reinado e irme contigo
mas allá, de tus hermosas tinieblas.
Para ti… amigo Giovanni con todo mi cariño.
Autora: Marisa Prunera - Llum - OAsis
Ya casi no puedo abrir los ojos al despertarme,
porque te sueño cada noche, día tras día,
el tiempo va pasando y siento,
que muy pronto estaré contigo, vida mía.
En mi soledad me refugio y ya no puedo seguir,
me faltan las fuerzas y la ilusión,
y por mucho que razono no consigo
centrar mi vida sin tu pasión.
Nos conocimos de jóvenes,
…quince años tu tenías, bella ... y radiante
como un diamante pegado en el cristal;
todavía recuerdo tu mirada llena de vida,
que me hacía el mas feliz mortal.
Te fuiste, quedándome solo
y todavía, en nuestra alcoba, adoro tu sombra,
porque cuando entreabro mis pequeños y llorosos ojos
frente a mi resplandeces, como una diosa.
No he podido olvidarte… me falta tu aliento,
tus cuidados, tu cariño, tu dialogar;
éramos dos seres en uno que con el tiempo,
aprendió a quererse y respetar.
Llevo tu voz quieta en mi memoria,
y aunque a mis casi ochenta años se vaya debilitando con los años,
no dejo de recordar, aquel “te amo” o “te quiero"
y todavía en mi piel cansada, revive en mi la pasión de antaño.
Y como si el llanto fuera una simiente,
que empieza a sucumbir en la importalidad de la tristeza;
quiero olvidar este reinado e irme contigo
mas allá, de tus hermosas tinieblas.
Para ti… amigo Giovanni con todo mi cariño.
Autora: Marisa Prunera - Llum - OAsis

