
AQUELLOS BESOS
Tu boca apresó mi boca se uniron profundamente era un solo respirar, nuestro aliento se unió con ese sabor intenso que nos estremeció llevándonos al placer colmando esa sed de amor.
Un temblor nos tomó y de pronto un sol de verano nos arroya en su fuego, descubrimos ardiente nuestra sangre que nos está envolviendo en una hoguera sin igual.
Beso intenso, beso humedo, besos de labios entrelazados que se unieron tan perfectos imposibles de separar.
Nuestros labios siguieron pegados podían desprenderse uno del otro muy juntos, se separaron sin querer y... entonces volvimos a besarnos otra vez.
Nuevamente la pasión nos arrastró con nuevas fuerzas, para no dejar escapar esas ganas locas de amar.
Estar así, así, sin razón que lo pueda explicar, nuestros besos esa mañana fueron un milagro de amor que no habrá otro igual.
Fue un destello divino que el Buen Dios nos regaló al saber que era la única vez que nos íbamos a besar.
Hubo un hermoso principio y un triste final, solo queda el recuerdo de aquellos momentos de felicidad.
J.C.F - OAsis
20 - Febreo - 2006
Tu boca apresó mi boca se uniron profundamente era un solo respirar, nuestro aliento se unió con ese sabor intenso que nos estremeció llevándonos al placer colmando esa sed de amor.
Un temblor nos tomó y de pronto un sol de verano nos arroya en su fuego, descubrimos ardiente nuestra sangre que nos está envolviendo en una hoguera sin igual.
Beso intenso, beso humedo, besos de labios entrelazados que se unieron tan perfectos imposibles de separar.
Nuestros labios siguieron pegados podían desprenderse uno del otro muy juntos, se separaron sin querer y... entonces volvimos a besarnos otra vez.
Nuevamente la pasión nos arrastró con nuevas fuerzas, para no dejar escapar esas ganas locas de amar.
Estar así, así, sin razón que lo pueda explicar, nuestros besos esa mañana fueron un milagro de amor que no habrá otro igual.
Fue un destello divino que el Buen Dios nos regaló al saber que era la única vez que nos íbamos a besar.
Hubo un hermoso principio y un triste final, solo queda el recuerdo de aquellos momentos de felicidad.
J.C.F - OAsis
20 - Febreo - 2006

