
A GABRIEL Y GALÁN
¿Qué me has hecho sentir
al leer tus versos, ¡poeta¡
que me has llenado de paz
amando más la tierra,
sintiéndome tan cerca de Dios,
que lo he sentido tan cerca
como si al oído me hablara
y con sus ojos me viera?
¿Qué me has hecho sentir
con tus sencillos poemas,
que me he sentido desnudo
como si en un espejo me viera
sintiéndome tan mezquino
dominado por la miseria,
que intento ser mucho mejor
de lo que hasta ahora fuera?
Ese hablar tuyo tan llano
que en el alma penetra
como un certero puñal,
como una flecha certera
y que vuelve los sentimientos
hacia Dios y hacia la tierra?
¿Qué magia se esconde en tus rimas,
hechas de divina esencia?
Tú, que cantabas a la vida,
a la vida dura en la tierra
del campesino que al "arao"
vive amarrado con fuerza,
enjugando sus lágrimas,
su sudor y su trísteza.
Tú, que cantabas al pastor
que guardaba las ovejas.
Tú, cantor de la lluvia.
Tú, cantor de la sementera.
Qué las lomas y cañadas,
barrancos y torrenteras
tienen para ti vida,
como también las piedras.
Porque en todo, la mano de Dios
ves, protegiendo de cerca.
¡Ay¡ Gabriel y Galán,
amado amigo y poeta,
embriagado en tus versos,
bañado en savia nueva,
me siento como renacer
amando más la tierra
y hablando con Dios
sintiéndolo, gracias a ti,
TAN CERCA.
LUIS CUEVAS LÓPEZ - OAsis
¿Qué me has hecho sentir
al leer tus versos, ¡poeta¡
que me has llenado de paz
amando más la tierra,
sintiéndome tan cerca de Dios,
que lo he sentido tan cerca
como si al oído me hablara
y con sus ojos me viera?
¿Qué me has hecho sentir
con tus sencillos poemas,
que me he sentido desnudo
como si en un espejo me viera
sintiéndome tan mezquino
dominado por la miseria,
que intento ser mucho mejor
de lo que hasta ahora fuera?
Ese hablar tuyo tan llano
que en el alma penetra
como un certero puñal,
como una flecha certera
y que vuelve los sentimientos
hacia Dios y hacia la tierra?
¿Qué magia se esconde en tus rimas,
hechas de divina esencia?
Tú, que cantabas a la vida,
a la vida dura en la tierra
del campesino que al "arao"
vive amarrado con fuerza,
enjugando sus lágrimas,
su sudor y su trísteza.
Tú, que cantabas al pastor
que guardaba las ovejas.
Tú, cantor de la lluvia.
Tú, cantor de la sementera.
Qué las lomas y cañadas,
barrancos y torrenteras
tienen para ti vida,
como también las piedras.
Porque en todo, la mano de Dios
ves, protegiendo de cerca.
¡Ay¡ Gabriel y Galán,
amado amigo y poeta,
embriagado en tus versos,
bañado en savia nueva,
me siento como renacer
amando más la tierra
y hablando con Dios
sintiéndolo, gracias a ti,
TAN CERCA.
LUIS CUEVAS LÓPEZ - OAsis

