BECQUER
Sollozaba el cuaderno amarillento y ajado.
Yacía solitario en el escritorio,
mientras la vela agotada no tenía llama.
Lloraba la pluma con la tinta ya seca,
la savia que era la sangre de tu escritura.
El reloj no daba la hora, porque el tiempo
quedó suspendido en el espacio, sin horas
Ese día quedo muda la palabra.
La poesía perdió sus alas. Los sueños se congelaron.
Se estremeció el universo cuando tus bellos ojos
se cerraron, partiendo en solitario al sueño eterno.
Vida corta la tuya, llena de tristeza, amarguras.
anhelos, pasiones, soledades y ausencias.
Lloraban tus ojos secos, ya sin lágrimas,
que la vida te quitaba cada día que pasaba.
Era ese cuaderno tu fiel compañero,
amigo inseparable entrañable, silencioso,
que siempre, esperaba tu regreso.
Has llenado las hojas de amarguras
amores, pasiones, celos y esperanzas.
De belleza y poesía. Y se siente en tus poemas
los besos de tus versos, las alas de tus sueños
Treinta y cuatro primaveras vieron tus ojos negros
empañados en lágrimas desde tu infancia
Pero parió tu alma sueños y leyendas,
Llenando los vacíos, calmando penas.
Creando fantasías misterios y poemas.
Te fuiste temprano dejando un vacío inmenso.
Todo quedó oscuro, esperando el fulgor de tus versos.
El firmamento quedo ciego por momentos
Porque la luna y el sol en su abrazo,
lloraron, saliendo a tu encuentro
Yo solo pretendo, rendir un homenaje a tu recuerdo
Mi poeta querido…
GUSTAVO ADOLDOLFO BEQUER
Celia García García®21 de julio de 2005
Sollozaba el cuaderno amarillento y ajado.
Yacía solitario en el escritorio,
mientras la vela agotada no tenía llama.
Lloraba la pluma con la tinta ya seca,
la savia que era la sangre de tu escritura.
El reloj no daba la hora, porque el tiempo
quedó suspendido en el espacio, sin horas
Ese día quedo muda la palabra.
La poesía perdió sus alas. Los sueños se congelaron.
Se estremeció el universo cuando tus bellos ojos
se cerraron, partiendo en solitario al sueño eterno.
Vida corta la tuya, llena de tristeza, amarguras.
anhelos, pasiones, soledades y ausencias.
Lloraban tus ojos secos, ya sin lágrimas,
que la vida te quitaba cada día que pasaba.
Era ese cuaderno tu fiel compañero,
amigo inseparable entrañable, silencioso,
que siempre, esperaba tu regreso.
Has llenado las hojas de amarguras
amores, pasiones, celos y esperanzas.
De belleza y poesía. Y se siente en tus poemas
los besos de tus versos, las alas de tus sueños
Treinta y cuatro primaveras vieron tus ojos negros
empañados en lágrimas desde tu infancia
Pero parió tu alma sueños y leyendas,
Llenando los vacíos, calmando penas.
Creando fantasías misterios y poemas.
Te fuiste temprano dejando un vacío inmenso.
Todo quedó oscuro, esperando el fulgor de tus versos.
El firmamento quedo ciego por momentos
Porque la luna y el sol en su abrazo,
lloraron, saliendo a tu encuentro
Yo solo pretendo, rendir un homenaje a tu recuerdo
Mi poeta querido…
GUSTAVO ADOLDOLFO BEQUER
Celia García García®21 de julio de 2005

